Todos nacen con una pieza que no encaja, una pieza que le pertenece a alguien más, una pieza que juega doble papel, pues es una pieza que falta y sobra a su vez, una pieza que hace a dos individuos estar incompletos, eso al menos hasta no encontrarse...
Ella sabía que no debía buscar, ni con el pretexto de encontrar su pieza ni con el de entregar la que tenía, pues sabía que es una de esas búsquedas que no se deben realizar, de esas búsquedas en que es mejor aguantar las ansias y la curiosidad para mantener en buen estado la pieza y no forzar el espacio que se tiene para la pieza faltante. La pieza conlleva pruebas, no buscar era una de ellas, entender que no se debe buscar es otra prueba...
Él estaba perdido, confundido, sumergido en mil preguntas, preguntas que amontonadas le impedían llegar hacia el punto donde tenía todas las respuestas. Él había buscado por mucho tiempo, había buscado sin saberlo y el espacio para su pieza estaba casi deshecho. Él aún no entendía que debía parar esa búsqueda inconsciente que había llevado a cabo por años, pero el estado de su espacio lo hizo frenar, pues no podía más, la misma confusión que había adquirido a causa de un golpe de la vida junto con el dolor que el espacio emitía lo hizo parar, pero él seguía sin saberlo, sin entenderlo, se debía salvar...
Ella estuvo a punto de entregar la pieza a un similar, a un espacio casi idéntico a la forma de su pieza, a un espacio que solo mirando realmente de cerca se podía notar ese borde extra que señalaba no era el espacio para ella. Al mismo tiempo estuvo a punto de recibir la pieza del similar, una pieza que daño le podía causar si permitía la colocaran en su espacio, pues hay piezas y espacios que matan y para algunos, ni la suerte ni la vida están del mismo lado. Por fortuna, ella y su similar se dieron cuenta a tiempo y la vida hizo el resto. Ahora ella sentía un ligero dolor, comenzaba a cuestionarse cosas que no se debían cuestionar, y debía parar, debía parar o se perdería, y perderse para ella no era lo ideal, pues perderse para ella conllevaba a otro final, un final que no le correspondía y dejaría sin pieza a alguien más. Sin pedir ayuda, esta le fue otorgada por él, y sin saberlo ahora ella era salvación, esa salvación que tanto necesitaba él. Ninguno lo sabía, pero la vida se los debía y los juntó. Ahora solo faltaba algo, que cayeran en cuenta ambos, en cuenta de que ella era su espacio, y para ella su espacio era él, que ambos tenían la pieza que al otro le faltaba y lo único que necesitaban era ver...




